viernes, 29 de julio de 2011

Cuando Dios nos dice: “¡Ve!”

Mis amados y amadas:
En los próximos días, Dios mediante, salgo de viaje para Venezuela, y estaré allí durante tres semanas. No será un viaje vacacional, me esperan compromisos de predicaciones, enseñanzas que impartir y personas para evangelizar, discipular y nuevamente enviar. Obviamente, no sé lo que me espere en el camino, pero conozco al Capitán de mi nave, y en sus Manos estoy. Por estas razones, no podré escribir mis devocionales y convertirlos en “Perlas del alma” para ustedes. Si el Señor nos lo permite, estaré de regreso con estos devocionales el día lunes, 5 de septiembre. Por favor, concédanme un lugar en sus oraciones para que Dios me dé muchas oportunidades para hablar de su Palabra, oren para que pueda proclamar el mensaje con claridad, fe, esperanza y amor, como debo hacerlo.
Aprovecho también esta oportunidad para invitar a los amados de Venezuela al Adiestramiento Regional en el Campamento Bíblico Los Llanos (carretera nacional, vía Achaguas, cerca del Campamento Bethel) en San Fernando de Apure, los días 15 al 17 de Agosto y después, a la Marcha Evangelizadora en los estados llaneros de Apure y Guárico, así como en otros lugares de la nación, los días 18-25 de agosto. Recuerden esto, cada marchista que participe en el Adiestramiento debe llevar, además de sus artículos de uso personal, lencería, si le es posible, una hamaca o chinchorro, o una carpa. Esperamos a unos 300 marchistas, pero es posible que dicho número aumente. ¡Vengan también, como todos los años, respaldados en oración por muchos hermanos, y dispuestos y disponibles en todo tiempo para servir al Señor!: “Sin reservas, sin retiradas y sin lamentos.” Pueden comunicarse con la directora regional, hermana Luisa Rivas, al teléfono 04267416940.
Los espero para estrechar sus manos, darles un gran abrazo de bienvenida y servirlos.
Con mucho afecto,
Francisco Aular


Cuando Dios nos dice: “¡Ve!”
El sirviente regresó y le informó a su amo lo que le habían dicho. Su amo se puso furioso y le dijo: “Ve rápido a las calles y callejones de la ciudad e invita a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”. Después de hacerlo, el sirviente informó: “Todavía queda lugar para más personas”. Entonces su amo dijo: “Ve por los senderos y detrás de los arbustos y a cualquiera que veas, insístele que venga para que la casa esté llena. Lucas 14: 21-23 (NTV)

Cuando Dios nos dice: “¡Ve!” Debemos ir
Nos encontrábamos mi esposa y yo, plantando la Iglesia Bautista Emanuel de Manassas en Virginia, Estados Unidos. Habíamos hecho varias visitas a nuestros vecinos, algunos de ellos empezaron a llegar. Como se aproximaba el Día de las Madres de aquel año, resolvimos hacer una gran cena en honor a ellas. Hicimos invitaciones tanto por escrito como verbalmente, y muchos de ellos nos dijeron que vendrían. Pedimos 50 platos de comida a un restaurante chino y resultó que unos de los dueños también era un fiel cristiano miembro de otra iglesia, y me dijo: “¡Pastor, le pondré comida para cien personas!”, así fue. Todavía recuerdo que los esposos Pedro y Sandra Batista nos ayudaron a preparar aquella cena. Pedro y yo pusimos las mesas y sillas para cien personas en el gimnasio de una escuela que rentábamos, y Sandra y Mary adornaron y compraron regalos para las madres que serían homenajeadas. Aquel salón quedó tan elegante, que humildemente pienso, que solo los de la Casa Blanca lo superarían; llegó la hora de recibir a los invitados, pero, ¡ni uno solo de los convidados llegó!, ¿qué podríamos hacer como organizadores?; ¿qué podríamos hacer con toda esa comida lista sin nadie para comerla? Fue entonces, que me vino la mente la idea: “si ellos no vinieron, ¡iremos a ellos!”. ¡Fuimos a nuestros vecinos y nos dieron muchas excusas de por qué no habían ido! Pasamos hasta altas horas de la noche repartiendo la comida. Así, no se perdió nada, ni los preparativos que habíamos hecho, ni la comida.


Cuando Dios nos dice: “¡Ve!”, debemos pagar el precio
Pues bien, en la conocida “Parábola de la gran cena” vemos que Dios ha preparado un gran banquete para todos los que están perdidos y sin esperanza en este mundo: es el banquete de la salvación. Efectivamente, Dios ha preparado un plan maravilloso de salvación para todo ser humano desde antes de la fundación del mundo. Sin embargo, el ser humano, comenzando desde nuestros padres Adán y Eva, han tenido en poco “una salvación tan grande” y con excusas de todo tipo; el ser humano permanece lejos del gran banquete, que Dios en su gracia ha preparado para él. En todo caso, en toda la historia de la humanidad, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, la invitación sigue en pie. JESÚS vino desde el cielo como el último recurso en la iniciativa de Dios de buscar a los invitados a la fiesta de la salvación. ¿Cómo lo recibimos los seres humanos? Lo tuvimos en menos, lo menospreciamos y con excusas de todo tipo, lo llevamos a la cruz. ¡No solo tuvimos excusas para no ir al banquete, sino que también asesinamos al Anfitrión! “Ve”, es la orden de Dios, y debemos ir y pagar el precio: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23 RV60). “Venir” y “Ve”, las dos caras de una misma verdad, primero venimos a Él, y luego, nos convertimos en mensajeros de la invitación de Dios al gran banquete de la salvación.


Cuando Dios nos dice: “¡Ve!”, Él, y sólo Él es prioridad
Si quieres ser mi discípulo, debes aborrecer a los demás —a tu padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas— sí, hasta tu propia vida. De lo contrario, no puedes ser mi discípulo. Además, si no cargas tu propia cruz y me sigues, no puedes ser mi discípulo” (Lucas 14:26,27 NTV). “-Pastor, al leer estos versículos me doy cuenta de que lo que Dios pide es imposible, aquí debe haber un error”, me comento un fiel miembro de mi grupo discipular. Le respondí que no. Lo que JESÚS dijo es que esos amores filiales, o por decirlo de otra manera, naturales, al lado del amor y obediencia a Él, pueden parecer como un aborrecimiento, por supuesto, Dios quiere que seamos miembros responsables de nuestra familia, pero ciertamente, Dios es primero que cualquier interés, cosa o persona en este mundo, ¡Dios es prioridad!
En esta parábola del Señor JESÚS, encontramos también estas enseñanzas: nadie puede entrar al reino de Dios sin una invitación, por eso nosotros como cristianos nacidos de nuevo debemos llevar el mensaje, sin excepción a todas las personas; por otra parte, aprendemos que sólo se quedará fuera, quien deliberadamente se niegue a aceptar la invitación.


Oración:
Amado Padre Celestial:
Gracias por tenerte por fiel e invitarme a tu banquete de salvación y darme la oportunidad de llevar esta noticia a otros. Ayúdame Señor para ir sin ninguna excusa, sin importar el precio que tenga que pagar, y hacerte mi prioridad por sobre todo otro interés, persona o cosa en este mundo. En el nombre de JESÚS. Amén.


Perla de hoy:
“Venir” y “Ve”, las dos caras de una misma verdad, primero venimos a Él, y luego, nos convertimos en mensajeros de la invitación de Dios al gran banquete de la salvación.


Interacción:
¿Qué te dice Dios hoy por medio de su Palabra?
Y en respuesta a ello…
¿Qué le dices tú a Él?



jueves, 28 de julio de 2011

El pueblo con una misión

Ayer partió para estar cara a cara con el SEÑOR, el doctor John Stott, nació en cuna de oro, y en un hogar en donde la madre era una cristiana piadosa. Creció en la Iglesia Anglicana de Inglaterra, pero siendo un adolescente, nació de nuevo, y desde entonces, empezó a llevar el mensaje por todo el mundo. Fijó su atención en los jóvenes universitarios y los desafió a vivir para el Señor. Obtuvo muchos grados académicos, más de cuarenta libros escritos, muchos honores, entre ellos ser el capellán de la Reina Elizabeth II, y tener el máximo grado que la corona otorga a los servidores de la nación inglesa, pero él señalaba que su verdadero privilegio era ser un discípulo del Señor JESÚS. Cabe destacar que su familia y los amigos más cercanos en su lecho de muerte, lo vieron cerrar sus ojos mientras sonaban las preciosas notas de “El Mesías” de Handel. Sin duda que, solamente él también escuchó la voz de su amado JESÚS, quien le dijo: “Bien, buen siervo y fiel (…) entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:24 RV60).
Ciertamente, ayer cayó uno de los gigantes de la obra del Señor, y como dijo ese otro ser humano de excepción, el doctor Billy Graham: “El mundo evangélico perdió uno de sus grandes voceros, y yo perdí a uno de mis amigos y consejero muy cercano. Sé que lo veré de nuevo en el cielo”.
Con mucho afecto,
Francisco Aular
El fin del mundo llegará cuando las buenas noticias del reino de Dios sean anunciadas en toda la tierra, y todo el mundo las haya escuchado. Mateo 24:14 (TLA)

Cuando JESÚS dio su Gran Comisión en un monte desconocido de Galilea, declaró la misión de su Pueblo en términos que no dejan ninguna duda respecto a nuestra única razón de ser y hacer en este mundo, mientras Él retorna: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19,20 NVI).
Uno esperaría, que para un desafío tan grande como el de la Gran Comisión, los hombres y mujeres que lo llevarían a cabo, tendrían que ser extraordinarios, sin embargo, los hombres que fueron los apóstoles de JESÚS y que anduvieron con Él, eran hombres ordinarios y del vulgo. Hombres sin instrucción académica, sin títulos; eran laicos sin ningún brillo, sin fortuna, desconocidos y sin armas, pero, a dos mil años de aquel momento, todos estamos de acuerdo: ¡Estos hombres transformaron el mundo! En efecto, ellos fueron mucha más allá de las fronteras de Judea y Galilea con las buenas noticias del amor de Dios.
Aquellos humildes pescadores, en su mayoría, pusieron sus pies sobre la Grecia y la Roma de ese entonces; Grecia era la cuna de la filosofía y la sabiduría, Roma se destacaba por el poder de su imperio y su maquinaria militar e igualmente por el derecho romano. No fue fácil enfrentarse a un mundo adverso al mensaje de la “locura de la cruz”; los apóstoles soportaron el ultraje, la burla, los suplicios y las más crueles torturas. El cruel emperador Nerón, iluminaba los jardines de su palacio, con los cristianos, untándoles los cuerpos con resina, o los arrojaba a las fieras en el anfiteatro para divertir a sus adulantes y a las multitudes. Me viene a la mente lo que nos decía nuestro amado profesor, el Dr. Roy Lyon en sus clases, respecto a la gloria que la posteridad le ha dado a esos humildes discípulos de JESÚS: “Hoy en día, cuando a usted le nace un niño, usted lo nombra Pablo, o Pedro, pero cuando le nace un perro, usted lo nombra, Nerón”.
Podemos decir, que esos primeros cristianos cumplieron la misión de Dios, la cual es llegar con su salvación a cada ser humano. Hicieron triunfar la gracia y la misericordia de Dios sobre la violencia y la crueldad, sin otra arma que la cruz de JESÚS, el amor y el perdón; rompieron las espadas y traspasaron las corazas para llegar al corazón del mismo imperio.
Los historiadores nos dicen que la sangre de los mártires fue el fermento para que surgiera la Iglesia. Excepto Juan, el evangelista, todos los apóstoles sellaron su carrera con la muerte por la causa cristiana. Algo que nos debe alentar a nosotros que enfrentamos un tiempo peligroso para la misión, es que cuando se muere por una causa, como lo hicieron aquellos hombres, discípulos de JESÚS es porque debe ser una gran causa. ¡Aquellos no profesaban una religión sino una relación eterna entre Dios y el ser humano; ellos eran testigos de la vida, pasión, muerte y resurrección de JESÚS, y además, enseñaban lo más grande de todo: ¡JESÚS vivía en ellos!
¿Cuál es el precio de cumplir con nuestra misión histórica de cara a nuestro destino eterno? Hace unos 20 años, recibí una llamada de un partido político, ellos me estaban ofreciendo una curul en el Congreso de mi país. Tenían buenos argumentos de por qué un evangélico debía ir al palacio legislativo, pero fui contundente con mi respuesta: Soy un embajador del reino de Dios, y sólo tengo una misión, llevar el mensaje de mi amado SEÑOR, y representarlo adonde Él me envíe: “Porque del tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3.16). Con el Apóstol puedo afirmar: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16 RV60). ¡La cruz de Cristo ha sido mi mensaje y mi prioridad y lo será, hasta que Él en su gracia me lleve de esta tierra! Porque por la gracia de Dios, pertenezco al pueblo con una misión.

Oración:
Amado Padre Celestial:
Gracias por la salvación por los méritos de JESÚS que me ha dado. Mi mano ten, Señor, hasta aquel día en que culminada la Misión, llegue a tu presencia. En el nombre de JESÚS. Amén.

Perla de hoy:
La Misión no significa traer a todo el mundo a JESÚS sino llevar a JESÚS a todo el mundo.

Interacción:
¿Qué te dice Dios hoy por medio de su Palabra?
Y en respuesta a ello…
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miércoles, 27 de julio de 2011

El pueblo que sirve

Francisco Aular



Así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20.28 (NVI)


Me encanta la definición que hace Charles R. Swindoll de los filósofos-con perdón de mis amigos filósofos- en su libro Desafío a Servir, él dice: “¡Los filósofos son personas que hablan acerca de algo que no entienden, y nos hacen pensar que si no entendemos, es por culpa nuestra!”. Sea como fuere, lo cierto es que casi todas las definiciones filosóficas son egocéntricas, es decir, enfocan su atención en los beneficios que obtiene quien practica esas enseñanzas. He aquí algunas de ellas: Grecia dijo: “Sé sabio, ¡conócete a ti mismo!”. Roma dijo: “Sé fuerte, ¡disciplínate a ti mismo”. La religión dice: “Sé bueno, ¡confórmate!”. El epicureísmo dice: “Sé sensual, ¡disfruta la vida!”. La educación dice: “Sé ingenioso, ¡expande tu mente!”. La sicología dice: “Ten confianza, ¡haz valer tus derechos!”. El materialismo dice: “Satisfácete, ¡complácete a ti mismo!”. El orgullo dice: “Sé superior, ¡promuévete a ti mismo!”. El ascetismo dice: “Sé humilde, ¡reprímete a ti mismo!”. El humanismo dice: “Sé competente, ¡cree en ti mismo!”. El legalismo dice: “Sé piadoso, ¡limítate a ti mismo!”. La filantropía dice: “Sé generoso, ¡renuncia a ti mismo!”.

Pues bien, desde hace mucho tiempo, y en medio de todas estas filosofías, vino JESÚS y nos enseñó una manera mejor: “¡Sé un siervo, da lo mejor de ti a los demás!: Así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. ¡Esta no es una elucubración filosófica que no podamos entender!  ¡La verdadera vida no se trata de ti mismo, sino de tu genuina preocupación por los otros! El apóstol Pablo lo entendió así: “No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen sólo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” (Filipenses 2:3,4 NTV).

En efecto, una de las principales características del verdadero cristianismo es considerar el hecho de que la salvación es individual pero no es privada, ni indiferente a las necesidades de los demás miembros de la comunidad cristiana y de los otros seres humanos. El SEÑOR nos salva y desde el mismo instante de nuestro nuevo nacimiento nos da un destino eterno y una responsabilidad y misión histórica para cumplir, mientras estemos en este cuerpo en la tierra. Cumplimos nuestra misión como discípulos, cuando servimos a los demás como JESÚS lo hizo. De esta manera, el servir al prójimo alcanzó su máxima expresión en JESÚS, nadie sirvió como Él.

Sus verdaderos discípulos hasta el día de hoy, sirven a la humanidad en muchas maneras. Es imposible imaginarse este mundo, sin la influencia bienhechora de JESÚS. Usted puede sacar a los líderes de muchas religiones de la historia, y nadie, excepto sus seguidores, se dará cuenta. Pero no puede hacer lo mismo con JESÚS, porque desde hace más de veinte siglos, su historia es la historia, como lo dijo un escritor: “Veinte siglos han pasado, y hoy, Él es el centro de la raza humana y el líder de la columna del progreso. Estoy aún lejos de explicarlo cuando digo que todos los ejércitos que han pasado; las naves que se han construido; los parlamentos que se han formado y los gobernantes que han existido, puestos juntos, no han afectado la vida del ser humano en esta tierra tan poderosamente como aquella solitaria vida de JESÚS de Nazaret”. ¡Nadie le quita a JESÚS el derecho de ser el Fundador del pueblo que sirve!


Oración:
Señor, abro a Ti mi corazón y en tus manos lo pongo con humildad y fe. Llénalo de tu amor que es vivo y eterno; dame la capacidad de amar como Tú amas, que sirva con amor, que ore con amor por mis amigos y enemigos; dame la capacidad de invertir esta única vida que poseo temporal en servir a los demás como a mí mismo. En el nombre de JESÚS. Amén.


Perla de hoy:
Servir a otros es dar, y quien da siempre recibe.


Interacción:
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martes, 26 de julio de 2011

Amados y amadas:

Un saludo a todos los que desde ayer, están en el Adiestramiento de la XXXV Marcha Evangelizadora en el Campamento Bautista Campo de Carabobo, Valencia, Venezuela. El evento durará hasta el viernes 29 y desde allí la Marcha Evangelizadora, irá por varios pueblos y ciudades. Gracias a todos que, como los marchistas del inicio, están dispuestos y disponibles para que el Espíritu Santo los utilice en la tarea de llevar el Mensaje de salvación a muchos pueblos venezolanos. Solicito a todos ustedes unirse a mi oración por todos los que llevan a cabo este evento, los directivos, los conferencistas y los participantes.

Con mucho afecto,

Francisco Aular


Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 Pedro 2:9 (NVI)


El nombre con el cual el pueblo de Dios es mayormente conocido es el de "iglesia". Los especialistas nos dicen que la palabra "iglesia" o "iglesias" –ekklesia en griego- aparece unas 115 veces en el Nuevo Testamento, por lo menos 110 veces se utiliza para referirse al cuerpo de cristianos nacidos de nuevo, es decir, de auténticos cristianos llamados con un propósito. Ese propósito no puede ser otro que el que trajo a JESÚS del cielo a la tierra: "Porque el Hijo de Dios vino a buscar y salvar lo que se había perdido"(Lucas 19:10). JESÚS resucitado es hoy el SEÑOR de la Iglesia, que involucra a los miembros de las congregaciones cristianas de todos los tiempos formando el reino de Dios; ahora bien, las "iglesias locales" son las agencias del reino de Dios para alcanzar al mundo entero con la predicación del evangelio.

Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que "una iglesia del Nuevo Testamento del Señor Jesucristo es una congregación local y autónoma de creyentes bautizados, asociados en un pacto de fe y el compañerismo del evangelio" (Fe y mensajes bautistas). Así tenemos que iglesia no es el edificio sino las personas, ¡personas que son salvas pero no perfectas!; ¡personas en construcción hacia lo que debemos ser en JESÚS!; ¡personas que van y vienen!, pero que por donde van se convierten en núcleos para la formación de nuevas congregaciones; ¡personas que son la familia grande y eterna de todo discípulo de JESÚS!

Tardé 17 años para llegar a una iglesia local, los años de mi vida entonces; la iglesia adonde llegué era una pequeña congregación, allí me invitó un amigo que conocí en el estudio fotográfico en donde trabajaba, Adonis Rodríguez. Fui un domingo por la noche; el santuario principal quedaba en un primer piso, los cantos me guiaron mientras subía por las escaleras; habría unas diez mujeres y un joven que dirigía, Luis Magín Álvarez, él me dio la bienvenida. Esa noche ese joven hizo de todo: dirigió los cantos, recolectó los diezmos y ofrendas, y después predicó. Al finalizar el servicio, quise salir rápido, pero todos me rodearon y me hicieron sentir en casa. Cuando iba bajando las escaleras sentía que Dios hablaba a mi espíritu: "¡Yo te hice para esta familia!". Desde entonces, también tengo el inmenso privilegio de ser parte de ese pueblo que es "linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios", con un sólo propósito:"…que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable". ¡Sin el apoyo de mi familia pequeña y de mi familia grande yo no sería quien soy!


Oración:
Padre nuestro en esta hora te alabo con todo mi corazón, te estoy eternamente agradecido por haberme hecho parte de tu familia. Ayúdame a inspirar a otros para que se hagan miembros responsables de tu pueblo. En el nombre de JESÚS, amén.


Perla de hoy:
Aunque el llamado a la salvación es para todos, Dios nos deja la decisión individual de nacer de nuevo para poder pertenecer a su Familia.


Interacción:
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lunes, 25 de julio de 2011

Llenura y poder (1)

Francisco Aular
faular@hotmail.com



No depende del ejército, ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor todopoderoso. Zacarías 4:6 (DHH)


Ciertamente, existen razones humanas para que un grupo se imponga sobre los demás, no tiene nada que ver con milagros el que un ejército bien armado tenga mayor probabilidad de enfrentar a otros ejércitos, y dominar y someter a su propio pueblo. Así, toda la historia del ser humano sobre la tierra es la obtención del éxito de sus revoluciones humanas impuestas y dirigidas con programas que atraen y, luego, mantenidas a través de la fuerza de los ejércitos. Como ya quedó dicho, así fue desde los orígenes del ser humano hasta los grandes imperios que han venido, dominado y pasado. Sin embargo, el reino de Dios, no se imponte por el poder de la espada, sino por el poder del Espíritu Santo: “No depende del ejército, ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor todopoderoso” Zacarías 4:6 (DHH).

En efecto, en el campo de la fe cristiana el Espíritu Santo es quien realiza el trabajo. Así lo prometió el Señor JESÚS: “En realidad, es mejor para ustedes que me vaya porque, si no me fuera, el Abogado Defensor no vendría. En cambio, si me voy, entonces se lo enviaré a ustedes; y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado y de la justicia de Dios y del juicio que viene (Juan 16:7,8 NTV). ¡Uno de los trabajos del Espíritu es traer (poner) convicción de pecado en el corazón de cada persona para que pueda ver y entender el plan de salvación de Dios y nacer de nuevo!

Entonces, nadie puede llamarse a engaño en algo tan serio como la salvación eterna. Dios tomó la iniciativa de la salvación del ser humano, aun, antes de la fundación del mundo, y la sostendrá por toda la eternidad. ¡El ser humano no tiene ningún poder para cambiar el interior de otro ser humano! Si los esfuerzos evangelizadores a través de la predicación y la enseñanza, han transformado los sentimientos y mantenido a raya la naturaleza pecaminosa del ser humano es porque el Espíritu Santo ha revestido de poder de lo alto, tanto al mensajero como a su mensaje. Si no hay esta asistencia divina, el fracaso de toda empresa en la obra de Dios es total. JESÚS conocía el corazón de ser humano: “Y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:25 RV60). Así, conociendo JESÚS la debilidad y la incapacidad para la tarea de convertir almas a Dios, suplió ampliamente  la deficiencia humana de toda tarea evangelizadora con el poder divino. De allí que dijera a sus Discípulos: “Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo” (Lucas 24:49 NTV). ¡Sí, este el poder del Espíritu Santo! Hoy en día al ver mi conversión a la fe del Señor JESÚS hace 47 años,  me doy cuenta de que el amor de Dios, y el trabajo del Espíritu Santo encontraron una entrada a mi extraviado corazón y me llevaron a Dios. ¡Millones de personas en el mundo pueden decir lo mismo! De esta manera, JESÚS fue más explícito con los mismos apóstoles, poco antes de que la venida al mundo del Espíritu Santo hiciera su entrada triunfal en día de Pentecostés: “Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra” (Hechos 1:8 NTV).

Por ello, sin el poder del Espíritu Santo y sin su asistencia; sin la morada del Espíritu Santo en nuestro corazón, o para decirlo como lo aconseja Pablo en Efesios 5:18, sin la llenura del Espíritu Santo, no existe poder para convencer de pecado ni para llevar almas a Dios. ¡Es el Espíritu Santo que nos da su llenura y poder!


Oración:
Señor te confieso y me arrepiento de toda acción en contra de tu voluntad. Hoy te suplico que me llenes de tu Santo Espíritu, para hacer posible que tu mensaje llene a cada hombre y mujer que tú ya has preparado, para que te busque y llegue al nuevo nacimiento. Soy simplemente un instrumento en tus manos. En el nombre de JESÚS. Amén.


Perla de hoy:
¡Uno de los trabajos del Espíritu es traer convicción de pecado en el corazón de cada persona para que pueda ver y entender el plan de salvación de Dios y nacer de nuevo!


Interacción:
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¿Qué le dices tú a Él?


viernes, 22 de julio de 2011

El pueblo renacido

Francisco Aular
¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva. 1 Pedro 1:3 (NVI)

“¿Quién pudiera volver a nacer?, ¿nacer de nuevo?, ¡qué maravilla!”. Me he encontrado a muchas personas al testificar del Evangelio, que me han hecho distintos comentarios con respecto a la doctrina del Nuevo Nacimiento. Ciertamente, el nacer de nuevo humanamente es imposible, por ello, hasta el poeta nicaragüense Rubén Darío, escribió con nostalgia ante la imposibilidad de volver a nacer: “Juventud, divino tesoro, que te vas para no volver…”. En realidad, nacer de nuevo, biológicamente hablando es una utopía, tal y como el mito de la fuente de la eterna juventud.  Ahora bien, lo que es imposible en la vida física, sí es posible en la vida espiritual; es más, es absolutamente necesario nacer de nuevo para entrar al reino de Dios.
Por los padres humanos, obtuvimos la vida física mediante nuestro nacimiento biológico, pero esta vida es pasajera, temporal; por nuestro Padre Celestial, nos es dada la oportunidad de la vida “Zoé”, es decir, la vida que no se acabará jamás, la vida espiritual. Por eso, todos los seres humanos necesitamos dos nacimientos: el primero nos pone en la tierra, y el segundo nos pone en el cielo. La Biblia nos dice que todo ser humano que nace, en realidad, en cuanto a su relación con Dios, “está muerto en sus delitos y pecados” (Efesios 2:1,2), por eso, JESÚS le dijo a un discípulo que lo quería seguir, pero que tenía que ocuparse primero de atender a su padre: “…sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mateo 8:22 RV60).
Así que, existen distintas maneras y métodos para testificar sobre la obra de salvación del SEÑOR a favor del ser humano, pero en cuanto a mí, explicar la doctrina de la “regeneración” o como lo decimos también, el Nuevo Nacimiento es primordial. Uno puede hablar de los hechos de Dios a favor del pecador, pero todo tiene su inicio en el Nuevo Nacimiento. Esto lo podemos ver mejor en el relato de la entrevista que el SEÑOR tuvo con Nicodemo, cuando JESÚS le dijo las inmortales palabras, cuyo eco resuena por toda la eternidad: “—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3); el Nuevo Nacimiento es producido por el poder del Espíritu Santo y la Palabra de Dios (“el agua”); el agua es el símbolo reconocido de la Palabra de Dios, como lo afirma Pablo: “Así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra” (Efesios 5:25,26). Podemos preguntarnos, ¿era la doctrina del Nuevo Nacimiento algo diferente o ya las profecías lo habían enunciado desde Antiguo Testamento? La respuesta es sí, por eso la pregunta de JESÚS a Nicodemo: “¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” (Juan 3:10). ¡Es posible que Nicodemo, un doctor en el conocimiento de las Escrituras, no hubiera repasado esta doctrina o no la había entendido! Ahora le es explicada por su Autor.
En efecto, en el Antiguo Testamento, en profecía, Ezequiel había dicho: “Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (Ezequiel 36:25,26 NTV). Todo aquel que dice que es nacido de nuevo debe mostrar por su conducta las virtudes de su nuevo ADN espiritual: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6). ¡Eso explica los cambios que ocurren en una persona nacida de nuevo!
De hecho, el Nuevo Nacimiento es producido por el poder del Espíritu de Dios y su Palabra, y ello se refleja en quien posee ese Nuevo Nacimiento. Ahora bien, toda la obra hecha por JESÚS mediante su Vida, sus Palabras y su Muerte se hace realidad en el ser humano, y nosotros podemos estar confiados que Dios cumplirá en nosotros lo que nos ha prometido, por el gran milagro de la resurrección; en ese sentido Pedro dice: “nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo”. Sí, debido a que JESÚS estuvo muerto y volvió a vivir, ¡nosotros también vivimos y podemos mostrar en nuestro carácter el poder de su Resurrección!
Todos los nacidos de nuevo forman la Iglesia del Señor, entre las varias figuras que se utilizan para designar a su Iglesia está la del pueblo de Dios, sí, en realidad es el pueblo de la “esperanza viva”, porque nuestra fe no descansa sobre las cenizas sagradas de un líder religioso que yace en su tumba, sino sobre la Persona viviente de JESÚS, de esta manera formamos el pueblo renacido.

Oración:
Padre eterno:
Graba en mi corazón la realidad del poder del Nuevo Nacimiento y la salvación que por tu gracia JESÚS me has dado. Grábala Señor con el poder de tu Santa Palabra y del Espíritu Santo. En el nombre de JESÚS. Amén.

Perla de hoy:
¡No hay nada comparado con el privilegio de pertenecer al pueblo renacido de Dios!

Interacción:
¿Qué te dice Dios hoy por medio de su Palabra?
Y en respuesta a ello…
¿Qué le dices tú a Él?



jueves, 21 de julio de 2011

El pueblo visionario

Amados y amadas:
No pudimos superar algunos detalles técnicos y no salimos ayer. ¡Gracias a todos los que nos han hecho llegar sus inquietudes por ello! Sus oraciones por esta obra siempre serán bienvenidas. Después del Señor, ustedes, los perlistas son lo más importante de este Ministerio.
Con afecto,
Pastor y amigo,

Francisco Aular



Entonces Eliseo oró: “Señor, ábrele a Guiezi los ojos para que vea.” El Señor así lo hizo, y el criado vio que la colina estaba llena de caballos y de carros de fuego alrededor de Eliseo. 2 Reyes 6:15,16 (NVI)

Mis doce años los cumplí en Caracas, para entonces, tenía dos años y medio viviendo en la gran ciudad venezolana, y como yo había nacido en una montaña y me había criado en un pequeño pueblo del interior del país, aún, mi corazón de niño campesino se llenaba de asombro por los descubrimientos que poco a poco iba haciendo, entre ellos, la televisión; así que un día llegó a nuestra casa, “Jimmy”, como regalo a una primita en su primer cumpleaños. Era un perrito raza “cacri” (callejero con criollo); se ganó rápidamente el corazón de todos en casa, y particularmente se convirtió en “mi mejor amigo”. Era inteligente y un poco cómico, en las navidades de ese año los vecinos se divirtieron de lo lindo con “Jimmy”, porque lanzaban al aire los fuegos artificiales de la época, y él saltaba en un vano intento por atraparlos. Jimmy era pequeño, de color blanco con una raya marrón que le nacía en el lomo y dividía su carita en dos, sus orejas eran grandes y al moverlas y por sus ladridos, yo sabía lo que quería.
Muchas cosas acontecieron desde que Jimmy llegó a mi vida, pero una de los hechos -que mis hijos, cuando eran pequeños, me pedían que les relatara con frecuencia- ocurrió el día en que me defendió y expuso su vida por mí. Pasó así: Tal y como acostumbrábamos diariamente fuimos a hacer las compras, él siempre iba delante y yo lo seguía sin perderlo de vista, él siempre llegaba primero a la tienda, y algunas veces, el carnicero le tenía un huesito. De retorno a casa cambiábamos de lugar, yo iba delante y el detrás entretenido con su hueso, que sólo soltaba para ladrar a los otros perros que respondían desde sus casas el saludo. De repente, en una esquina, un señor italiano recién llegado al barrio, apareció en escena, venía con su perro gigante y mal encarado que de inmediato se abalanzó sobre mí; el hombre le gritaba en italiano y yo le gritaba en español, pero el perro no se detenía. En fracción de segundos, Jimmy, que por el susto no acordaba de él, entró en escena. Era una pelea desigual, temí por mi perro. Los vecinos salieron, algunos gritaban al señor italiano que evitara que su perro matara al mío -ya les dije que Jimmy tenía su público-, en un momento, ambos animales se trabaron en lucha, daban vueltas y vueltas, hasta que el perrote empezó a dar aullidos de  dolor, y fue entonces, que descubrimos que Jimmy tenía asida la cola de su contendor entres los dientes, así que yo mismo, tuve que ayudarlo a abrir su hocico para que lo soltara. ¡Todos aplaudían!
Aquel día aprendí algo que me ha ayudado en mi liderazgo con iglesias pequeñas. ¡No importa el tamaño del desafío, lo importante es la visión y la pasión para acometerlo en el nombre del Señor!:Señor, ábrele a Guiezi los ojos para que vea.” El Señor así lo hizo, y el criado vio que la colina estaba llena de caballos y de carros de fuego alrededor de Eliseo.  Así nosotros, como pueblo de Dios, tenemos que soñar grandes sueños y aferrarnos a ellos como mi perrito Jimmy con el perro grande, ¡no soltarlos hasta que los venzamos! También desde ese día entendí el dicho: “No es el tamaño del perro en la lucha, sino, la lucha en el perro lo que vale”.  
Ahora bien, debo decir que la nuestra es una denominación de iglesias pequeñas, y damos mucho aliento a la multiplicación de iglesias, en vez de poner el énfasis en las superiglesias. Ningún pastor se considera dueño del rebaño, y por lo tanto, no es dueño de la iglesia, la Iglesia es del Señor. Toda iglesia local es un proyecto colectivo divino-humano en donde el individualismo es transformado por la  multiplicidad del liderazgo. Entonces, no es fácil ser líder del pueblo de Dios en general, pero para ser guía   de una congregación pequeña se requiere de muchas cualidades y es esencial, la visión. ¡No me he dejado engañar por el tamaño de la iglesia! ¡He visto los milagros que Dios hace con una pequeña congregación visionaria! Nuestros líderes nacionales, nuestras asociaciones y convenciones pudieran pasar horas dándonos testimonio de lo que Dios hace con el pueblo visionario.
En efecto, es fundamental tener una visión, un sueño y aferrarse a él. La Biblia dice: “Donde no hay visión, el pueblo se extravía;
¡dichosos los que son obedientes a la ley!” (Proverbios 29:18 NVI).
También es propicio recordar el consejo del pastor inglés Guillermo Carey: “Esperad grandes cosas de Dios; emprended grandes cosas para Dios.” El pueblo de Dios vive su paso breve por esta tierra, bajo la visión de la Gran Comisión del Señor Jesucristo: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19 NVI). ¡Imagínense a JESÚS dándole su Visión de alcanzar a las naciones para Él a un solo grupito de creyentes! Hoy, es imposible contar el gran número de sus Discípulos que vivimos en el mundo, pero, tal y como ayer, seguimos siendo: El pueblo visionario.

Oración:
Padre eterno:
La idea de escoger a una manada pequeña metida en un barrio adonde nadie va, o debajo de un puente o un árbol, tal vez en una cocina o la sala de un hogar, y de utilizar a hombres y mujeres comunes con visión y pasión para dar inicio al trabajo extraordinario de levantar una catedral para Ti, no es humano, nace en tu Corazón. Gracias amado Dios porque en eso andamos por el mundo entero, somos tu Pueblo Visionario; danos tu bendición. En el nombre de JESÚS. Amén.

Perla de hoy:
¡No importa el tamaño del desafío, lo importante es la visión y la pasión para acometerlo en el nombre del Señor!

Interacción:
¿Qué te dice Dios hoy por medio de su Palabra?
Y en respuesta a ello…
¿Qué le dices tú a Él?


martes, 19 de julio de 2011

El pueblo que adora a Dios

Francisco Aular

Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria. Isaías 61:3

Vinimos a este mundo con la finalidad de aprender a adorar a Dios con todo lo que somos, lo que tenemos y lo que hacemos. JESÚS le dijo a la mujer samaritana: Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. (Juan 4:23). Adorar a Dios es el respirar normal de un espíritu que ha recibido el toque de la divinidad, y ha nacido de nuevo. El Padre quiere que se le adore, Él mismo nos dice cuáles son las cualidades que deben tener los adoradores. Adorar, puede considerarse como el reconocimiento directo de Dios, de su naturaleza, atributos, caminos y demandas. Adorar es el derramamiento del corazón en alabanza y acción de gracias. Adorar es complacer a Dios en todas nuestras acciones que como seres humanos, y nacidos de nuevo, realizamos en el transcurso de nuestras vidas en esta tierra. Adorar es el respirar de nuestro espíritu y nuestra alma. Adorar es mucho más que la música que entonamos cada domingo en nuestros templos.
Dios demanda la adoración a su Persona: “— ¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: "Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él" (Mateo 4:10). El pueblo de Dios debe ser esencialmente un pueblo adorador. Eso significa que la adoración a Dios no debe ser una parte de su vida, sino la vida completa en cuerpo, alma y espíritu.
JESÚS enseñó cómo adorar a Dios, Él no hacía ningún acto milagroso sin buscar la dirección de su Padre. Igualmente, nos dice Pablo: “Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo” (Colosenses 3:23).
Cuando el SEÑOR JESÚS comenzó su Ministerio, leyó el texto reseñado en Isaías 61:3 en la sinagoga de Nazaret, y al final de la lectura dijo que este pasaje se había cumplido en Él.  Ciertamente, JESÚS vino a glorificar a su Padre, y nos enseñó que Dios está muy cerca de nosotros, porque Él vino a traernos su vida y su paz. Por eso, el pueblo que adora vive en una fiesta espiritual, porque Él es el Consolador de su pueblo, su corona, su sanador y para decirlo de una vez: ¡JESÚS es el todo del pueblo que adora!
Hagamos que cualquier actividad se transforme en un acto de adoración, así, nos estaremos preparando para el cielo en donde adorar será lo esencial.

Oración:
Padre bendito, Padre justo:
Hoy me rindo a Ti porque me has demostrado tu amor de muchas maneras: Me amas desde antes de que el mundo fuese; nunca me has abandonado; me diste la capacidad de disfrutar de esta vida y poner mi esperanza en mi futuro contigo cara a cara; sé que tus planes para conmigo son grandes y eternos como Tú; me perdonas cuando me salgo del camino, y por tu misericordia, me buscas y me traes nuevamente a tu senda; por todas estas cosas permíteme adorarte, amarte y servirte. Líbrame Señor de mis afanes. Líbrame Señor de mí mismo y de mi debilidad. Dame de tu fortaleza. Lléname continuamente de tu Santo Espíritu. En el nombre de JESÚS. Amén.

Perla de hoy:
El pueblo de Dios debe ser esencialmente un pueblo adorador. Eso significa que la adoración a Dios no debe ser una parte de su vida, sino la vida completa en cuerpo, alma y espíritu.

Interacción:
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lunes, 18 de julio de 2011

El pueblo del amor

Francisco Aular


Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros. Juan 13:34,35 (NVI)


¡Yo he visto el amor y funciona! A pesar de que amar es un verbo instrumental que los humanos usamos para todo: amo a mi patria, amo a mi perro, amo el deporte, amo la política y amo a mi familia, ¡ah! y se me olvidaba, amo a Dios y me amo a mí mismo, sin embargo, las  frases que podamos utilizar, ¡no lo desgatan!, por el contrario, lo elevan y nos hacen darnos cuenta que necesitamos amar más y que nos amen también; como alguien dijo: “Nadie es tan bueno que no necesite ser amado, ni tan malo que no merezca nuestro amor”.

Algo parecido ocurría con la palabra amor en los tiempos de JESÚS; el mandato era muy antiguo: No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor (Levítico 19:18), JESÚS rescata la frase “amor al prójimo”, la saca del baúl de los recuerdos, la toma en sus manos, la pule, la corrige, la reedita y la pone en circulación desde esa vez hasta el día de hoy; y así será por toda la eternidad: Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor (1 Corintios 13:13).

En efecto, usted ve ese amor funcionando en todo el libro de los Hechos de los Apóstoles y en las Cartas Apostólicas que compones el Nuevo Testamento. En estos escritos se recuerda a los cristianos, una y otra vez, que la única característica que debía brillar para los de afuera era el amor: Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios (1 Juan 4:7). Sin duda, esta concepción de la Iglesia como comunidad fundada en el amor, donde todos –con sus flaquezas e imperfecciones- tienen cabida, fue el fermento y luego el poder que impulsó el avance y la conquista de un mundo adverso. Prueba de ello, es que en su Apología contra los gentiles, Tertuliano nos ofrece un testimonio de primera mano sobre la vida de los cristianos primitivos, allí leemos que los paganos, admirados de la fraternidad que había entre los seguidores de JESÚS, murmuraban admirados: “¡Mirad cómo se aman!”. ¡Hagamos que hoy se diga lo mismo de los cristianos nacidos de nuevo!

Pues bien, hoy podemos decir que el cristianismo en todas sus ramas practica el amor, porque lo queramos admitir o no, ninguna tiene el monopolio del amor. Admiro a los hombres y mujeres que han dedicado sus vidas al servicio del prójimo a través de los siglos, los que fundaron instituciones y sociedades, y por amor se lanzaron a la conquista de un mundo mejor. De vez en cuando, leo en la prensa las fallas de algunos de ellos, pero no se menciona lo bueno que otros miles han hecho a favor de los menos favorecidos.

Si usted investiga la vida e influencia de JESÚS, observará que sus discípulos, a través de los tiempos, convencidos de que Él vive en ellos, han predicados y vivido su Mensaje delante de los demás seres humanos, y esto ha inspirado cambios en la vida de hombres y de naciones; por el contrario, saque a JESÚS de la historia, y la densa oscuridad y toda la maldad que habita en el ser humano, sale indómita a corromper, matar y destruir.

He militado, por más de cuatro décadas, en la vida cristiana del Pueblo del amor. Soy lo que soy debido a los que me han amado, y pasado por alto mis debilidades y flaquezas. Nadie podrá decir que abandoné en ninguna ocasión al pueblo del amor, porque Dios también me ha dado la capacidad de amar y perdonar, y por sobre todo, de hacerle caso a JESÚS y no a las malas inclinaciones de mi propio corazón: Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. Este amor incondicional del pueblo de Dios ha inspirado a los poetas por todos los siglos. Los dejo con el poema “Oh amor de Dios” de F.M. Lehman; traducido por W.R. Adell.


Oración:

¡Oh, amor de Dios! su inmensidad
Ninguno puede comprender;
Abunda más que mi maldad,
Trasciende todo mi saber;
Es vasto en su extensión
Y más profundo que el mar;
Es una eterna dimensión
Que llega a todo lugar.
 ¡Oh, amor de Dios! Brotando está
Inagotable raudal;
Por las edades durará,
Inmensurable, eternal.
Si fuera tinta todo el mar
Y el firmamento un gran papel,
Si cada hombre un escritor
Y cada hierba un pincel,
Al describir su inmenso amor
Se secaría el mar,
Y el firmamento en su fulgor
No ofrecería lugar.
 Un día todo pasará.
El mundo es sombra vana, sí,
Pues cada reino caerá
Y nada quedará aquí;
Pero la historia de su amor
Por siempre durará
Y por los siglos su loor
Su pueblo cantará.

(Himnos de fe y alabanza #42)


Perla de hoy:
Pertenecer al pueblo del amor es un privilegio eterno que se traduce en acciones prácticas en esta vida, al identificarnos con nuestro prójimo en medio de la persecución, el sufrimiento y las injusticias que todavía existen en nuestro mundo.


Interacción:
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